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8M: Una conmermoración que hace falta en Ecuador

A pesar de todo lo que está sucediendo en el país, el 8M es una fecha que no pasa desapercibida por muchos colectivos. Este día es la perfecta oportunidad -por las que miles de mujeres del pasado lucharon- para seguir reivindicando y observando el cumplimiento de nuestros derechos. En Ecuador, días como hoy son esenciales para darle seguimiento a todos los casos de violencia e inequidad de género que continúan produciéndose, y también reconocer cómo la mayoría de las problemáticas actuales deben ser analizadas y tratadas desde un enfoque de género.

Por un lado, el problema de la inseguridad es la principal preocupación de los ciudadanos en el país, una situación que nos afecta a todos y nos obliga a pensar dos veces antes de salir a las calles. Sin embargo, es necesario recordar que la violencia y la inequidad de género actúan transversalmente, partiendo de la inseguridad. La violencia de género trabaja dentro de los círculos más íntimos de las víctimas. Esta realidad se refleja en los 332 casos de femicidios que se registraron el año pasado, los cuales denotan cómo las mujeres no pueden estar seguras ni en sus propios hogares, con sus familias o amistades. La participación de Germán Cáceres, teniente de la Policía Nacional, en el caso de femicidio de María Belén Bernal demuestra que incluso esta violencia puede atravesar a aquellas instituciones que se suponen deben velar por nuestra seguridad y bienestar.

En temas de empleabilidad, a pesar de que el país haya evidenciado una disminución en la tasa de desempleo, los indicadores de empleo formal e informal siguen prácticamente sin muchas variaciones. Esto nos da a entender que existe aún una barrera para los ciudadanos al momento de conseguir algún tipo de formalidad y estabilidad en sus empleos. Para las mujeres la situación se torna más complicada, ya que se suma la existencia de una desigualdad salarial -hasta junio del 2022, un hombre con empleo ganaba USD 312 al mes y una mujer USD 262,1- junto a dificultades para alcanzar posiciones de liderazgo en los sectores en los que trabajan, ya que el trabajo sigue siendo un escenario dominado por la cultura patriarcal. Las mujeres suelen ser relegadas al trabajo en el hogar -trabajo que no es reconocido como tal y por lo tanto no es remunerado-, evitando que puedan aceptar más responsabilidades o ascensos en sus trabajos.

Por otro lado, los escándalos de corrupción y la debilidad institucional han reflejado la crisis política por la que Ecuador está pasando hoy en día, y aquello ha tenido como consecuencia una poca confianza en nuestros actuales gobernantes para tomar decisiones que beneficien a la ciudadanía. Entre toda esta inestabilidad, también se ha visto afectada la institución que tenía como cargo administrar las problemáticas de las mujeres y disidencias en pago a la deuda histórica que tiene el país con estas poblaciones: el Ministerio de la Mujer. Sus acciones y representantes no han propuesto políticas públicas significativas con un presupuesto real desde su creación, lo que denota un claro abandono por parte del gobierno a estos grupos e incentiva las manifestaciones legítimas de miles de colectivos que reclaman apoyo y reconocimiento de sus demandas y necesidades, para que formen parte de la agenda estatal. 

Adicionalmente, al recién acabar una etapa de elecciones seccionales y tener nuevos gobernantes en las administraciones locales, resulta importante recordar que los colectivos de mujeres alrededor del país estarán vigilantes del cumplimiento de sus propuestas, especialmente aquellas elaboradas con el objetivo de erradicar la violencia de género en las ciudades y asegurar igualdad de oportunidades.

El 8M no es una fecha de celebración, al menos no en nuestro país. Las mujeres ecuatorianas aún tenemos un largo camino por recorrer en distintos ámbitos y debemos seguir haciendo presión al Estado para que se garanticen nuestros derechos y sean reconocidos como tal. Tampoco podemos olvidar que la lucha de las mujeres debe ser entendida como un colectivo que busca la interseccionalidad en todo lo planteado, porque la inseguridad, la desigualdad salarial o la falta de participación estatal afecta mucho más a las mujeres trans, afrodescendientes, indígenas, neuro divergentes, discapacitadas y migrantes (grupos minoritarios), de lo que podría afectar a mujeres en condición de privilegio. El 8M fue día fue creado por nosotras para exigir lo que es nuestro, que la interseccionalidad sea la herramienta que nos permita reconocer nuestro privilegio y exigir nuestros derechos por las que no pueden frente a un Estado ecuatoriano indolente.

 

Comentarios
  • Scarlet Sabando
    1 año ago

    Increíble enfoque que le dieron a este día. Acabo de convertirme en fan de la redactora, espero poder leer más artículos.

  • Allison
    1 año ago

    👏🏼👏🏼 así se habla

  • Allison
    1 año ago

    Excelente palabras 👏🏼

  • Luc
    1 año ago

    Bravo, excelente artículo 👏

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