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El hartazgo de las ideologías

Con el pasar de los años Ecuador se volvió un país en el que sus ciudadanos ya no se sienten identificados con las ideologías políticas tradicionales. Etiquetas como ser de derecha, de izquierda, correísta o anti-correísta han perdido relevancia. Siguen siendo sectores políticos importantes, pero estas últimas elecciones demuestran que poco a poco están perdiendo la fuerza que tenían.

¿Por qué sucede esto? Esta pregunta tiene varias respuestas y las he resumido en los siguientes puntos: 

  1. El asqueo ciudadano: En Ecuador nuestros políticos no pueden conseguir ni siquiera un acuerdo mínimo en materias tan urgentes como lo es la seguridad, ya que prefieren estar confrontándose entre bandos y no buscar soluciones. En consecuencia, las personas han desarrollado un sentimiento de asco a todo lo que tenga que ver con política, sentimiento que ha ido evolucionando con el pasar de los años. Este asqueo ha llevado a que las personas no busquen definirse con ideologías; al no sentir conexión con la política, no te sientes identificado con ningún partido. Esa falta de representatividad lleva a que la ideología política carezca de importancia para el ciudadano común.
  2. Diversidad de ideas: Hoy en día es difícil que existan pensamientos estrictamente lineales y que todos o una gran mayoría de personas opinen exactamente igual. El pensamiento se ha diversificado y se ha saltado las líneas que antes eran impuestas por las etiquetas de ser de derecha o de izquierda. Hoy una persona puede estar a favor del aborto y a su vez estar a favor del libre porte de armas, o una persona también puede estar a favor de la intervención del Estado en salud y educación pero también creer en la libre empresa sin intervención estatal. Las líneas que creaban las ideologías se han roto y ahora existen pensamientos mucho más diversificados que en generaciones pasadas. 
  3. La degradación de los partidos políticos: Los partidos políticos en Ecuador no tienen una ideología política clara y eso sucede como consecuencia de que las personas no tienen una ideología establecida. Los partidos están transformándose y ahora apoyan las causas según el electorado de turno que se quiera persuadir. Ademas, existen los denominados “partidos de alquiler” que son organizaciones políticas débiles que para mantener el porcentaje de votos que les permite seguir existiendo, se prestan para personalidades fuertes que desean postularse y que no cuentan con un partido. Lo que suele suceder es que estas personas que son candidatos por el partido de alquiler no están apegados a los principios del partido, de manera que actúan y proponen ideas que pueden ser completamente opuestas. Estos partidos de alquiler afectan gravemente a la democracia, se supone que los partidos deberían representar a la ciudadanía. Pero si un partido está constantemente cambiando de ideas y propuestas dependiendo del candidato que lancen, lo único que logran es engañar a las personas que votan por ellos. 

Conclusión: Nuestro país quiere dejar atrás las disputas ideológicas, los ciudadanos estamos hartos de las pugnas de derecha vs izquierda o peor aún, correísmo vs anti-correísmo. Ya es hora de que los actores políticos entiendan el sentir ciudadano, comiencen a trabajar entre las distintas instituciones del Estado y que también exista colaboración de la sociedad civil, la academia, el sector privado, etc. Sin esta unidad, no vamos a encontrar soluciones para los grandes problemas que enfrenta Ecuador, es el momento de dejar las disputas atrás y comenzar a trabajar juntos por un mejor país. 

Estudiante de Derecho en la Universidad Ecotec. Dueño del emprendimiento E-Procards. Ex becario del Leaders program de Humanamente. Ex becario de la Escuela Anticorrupción de la Fundación de Ciudadanía y Desarrollo.

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