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No basta con ganar

En 2021 el Presidente Guillermo Lasso ganó las elecciones con el 52,5% de votos derrotando no sólo al candidato Andrés Arauz que obtuvo el 47,5% de votos sino al Movimiento Correista que por 14 años ganó las elecciones. Dentro de este panorama había un subtexto muy claro para el ojo político, el presidente electo tendría un camino difícil en su gobierno. Con un margen de 5 puntos y sin la mayoría en la Asamblea Nacional, el presidente del encuentro tendría que gobernar bajo las ideas que lo llevaron a su victoria, coaliciones políticas y diálogo constante. Hoy en día, 2 años después de su elección, podemos ver lo que ha sido un mandato con múltiples convulsiones sociales, económicas y políticas. Sin embargo, más allá del plan de gobierno e ideas que el ejecutivo tenía pensado para el país, existía paralelamente un proceso que lleva muchos años desarrollándose y con el que no contaba, el desencanto democrático. 

Estamos ante un panorama distinto, el descontento público frente a las instituciones democráticas ha aumentado hasta llegar a momentos de irrupción. Sin embargo, la explosión de revueltas en países latinoamericanos no puede ser minimizada a un hecho único desencadenante, por el contrario trata de un largo proceso de inconformidad y descontento. Los ciudadanos están hastiados de tener dirigentes que pretenden escuchar sus demandas únicamente en época electoral para eventualmente sentirse abandonados y vagamente representados. Otro punto que aseveró la desconfianza en la esfera política es la cantidad de representantes, dirigentes y presidentes que se encuentran involucrados en casos de corrupción, juicios políticos en curso o hasta en exilio. Nada nuevo en nuestro país. Esto al ojo público es solamente una demostración de la falta de respeto al estado y a los votantes lo que ocasiona desconfianza en el aparato gubernamental. 

La crisis económica sumada al descontento social y la desigualdad sólo ha aumentado el descontento, detonando en situaciones como el paro de 2022 por el intento de reducir los subsidios a la gasolina. Se tiene la impresión que el ejecutivo está actuando sólo lo que deja a la sociedad muy indignada ante cada decisión que toma. Cuando se pierde la confianza entre gobernados y gobernantes se pierde autoridad más no legitimidad.

Actualmente, no basta con ganar elecciones. Cómo claramente lo estamos viviendo, ganar elecciones te da legitimidad de poder pero no de autoridad. La idea simplista de que el poder surge de las urnas ya no es base democrática suficiente para mantener un gobierno estable en el poder. Los líderes no sólo deben ganarse el voto popular o mayoritario sino además deben ganarse la confianza y autoridad de él. Votar a un candidato ya no es sinónimo de creer o confiar que va a poder representar los ideales de un sector de la sociedad, puesto que es un electorado que ya no se siente respaldado y hace mucho tiempo dejó de creer en la política. Por esta razón, en una democracia tan fuertemente presidencialista como la nuestra será necesario que se activen mecanismos de acercamiento entre el ejecutivo y el pueblo. Para fortalecer este vínculo el historiador Rosanvallón propone 3 pilares fundamentales: la legibilidad, la responsabilidad (accountability) y la respuesta. La legibilidad encara el problema de comunicación, no es solamente comunicar sino debe estar considerada la responsabilidad de promover contenido que pueda ser entendido por toda su población. Además, de ser comprensible también debe ser accesible por todos los que integran la nación de su gobierno. La responsabilidad consiste en reconocer al pueblo como parte del estado, como actor relevante en la toma de decisiones. Los ciudadanos no quieren tomar las decisiones pero si quieren que se les rinda cuentas claras sobre la acción de los políticos. La transparencia y buena comunicación serán claves. Finalmente, la respuesta, exhibe la capacidad del gobierno para responder ante las necesidades y urgencias de su población. Este último mide el estado de los mecanismos de escucha activa de la población por medio de las respuestas del gobierno. El pueblo quiere ser escuchado, quiere el acercamiento con sus mandatarios, proveerlo va a estimular una relación de beneficio mutuo entre el mandatario y la población. Cuando los líderes cuentan con el respaldo de su pueblo, son imparables.

De esta forma, los ciudadanos podrían traspasar la crisis de representación existente y la desconfianza en los partidos políticos pudiendo obtener beneficios al priorizar la relación gobierno-gobernantes. Se busca devolverle a la ciudadanía el sentido de pertenencia en el sistema político.

El ejecutivo debe dar cuenta que se necesitan mecanismos de acercamiento a la población que permitan la participación política. En una democracia altamente presidencialista como la nuestra, es necesario que se fortalezca el vínculo entre mandatario y pueblo, que se base en la buena comunicación, responsabilidad, capacidad de respuesta y su coherencia. Se necesitan mecanismos que puedan acercar a las partes de la sociedad con los dirigentes para que así se entable una relación  con mayor participación pública. Se necesitan líderes que no sólo vean encuestas y gráficos sino que no tengan miedo a dejar Carondelet para escuchar y ver la realidad de su pueblo. Hasta que la élite política no concientice sobre esta fractura, la democracia seguirá siendo inestable y poco confiable. 

Comentarios
  • Valentina Ramirez
    1 año ago

    que increíble aprender de la situación política así!!!

  • Ivonne
    1 año ago

    Excelente argumentación la falta de líderes políticos con autoridad moral, es sin duda el problema de la mayor parte de países en vías de desarrollo.

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